Los principios y derechos fundamentales en el trabajo como orden público social universal

  • 4.1. Derecho del trabajo
  • Autor: José Luis Gil y Gil
  • Reseña:
    Mientras que la nueva lex mercatoria gobierna el mercado global, resulta difícil construir un derecho universal del trabajo. La OIT se creó en el Tratado de Versalles, de 1919, con el fin de promover el progreso social y resolver, a través del diálogo y la cooperación, los problemas sociales y económicos que generaban los conflictos de intereses. A lo largo de su historia, mediante la elaboración de normas internacionales, la organización ha luchado por la mejora de la condición de los trabajadores y por la justicia social como condición previa para una paz universal y duradera. Para el logro de la justicia social, la OIT dispone de la acción normativa como medio principal. En los últimos años, la organización ha tratado de acomodar su acción normativa a un mundo globalizado, dominado por el capitalismo financiero y azotado por la crisis económica. Y así, junto al enfoque tradicional, consistente en la adopción de normas internacionales del trabajo, ha seguido otro funcional, centrado en la promoción de los principios y derechos fundamentales en el trabajo. El nuevo enfoque ha suscitado una polémica. Si algunos han aplaudido el cambio de orientación, otros entienden que, de ese modo, la OIT relega la acción normativa tradicional, que se basa en la elaboración de instrumentos de carácter vinculante, y recurre a instrumentos de soft law, poniendo el acento no ya en la aplicación, sino en la promoción y el fomento. La afirmación de los principios y derechos fundamentales en el trabajo, que goza de una importancia creciente en la acción normativa de la OIT, supone el paso del self service normativo a un orden público social internacional.
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